Enfermedad por hígado graso: ¿qué es y cómo prevenirla?

El hígado graso no siempre presenta síntomas evidentes, pero puede desencadenar complicaciones graves si no se detecta a tiempo. Conoce sus causas, señales y cómo cuidarte.

La enfermedad por hígado graso, también conocida como esteatosis hepática, ocurre cuando se acumula grasa en las células del hígado. Si bien tener una pequeña cantidad de grasa es normal, cuando este órgano vital supera el 5% de contenido graso, puede comenzar a deteriorarse.

Según datos de la Sociedad Chilena de Gastroenterología, cerca del 30% de la población adulta chilena podría estar afectada por esta condición. El mayor problema: muchas personas ni siquiera saben que la tienen.

¿Por qué se produce el hígado graso?

Existen dos formas principales de esta enfermedad:

  • Hígado graso no alcohólico (NAFLD): relacionado con malos hábitos alimenticios, obesidad, diabetes tipo 2 o colesterol elevado.
  • Hígado graso alcohólico: producido por el consumo excesivo y prolongado de alcohol.

En ambos casos, el exceso de grasa en el hígado genera inflamación y puede evolucionar hacia cuadros más complejos, como hepatitis esteatohepatitis no alcohólica (NASH), fibrosis e incluso cirrosis.

Síntomas de hígado graso: ¿cómo reconocerlos?

Una de las mayores dificultades de esta enfermedad es su carácter silencioso. En etapas iniciales, no suele generar molestias. Sin embargo, algunos síntomas de hígado graso que pueden presentarse en etapas más avanzadas incluyen:

  • Sensación de pesadez o dolor en la parte superior derecha del abdomen.
  • Fatiga constante y sin causa aparente.
  • Inflamación abdominal.
  • Náuseas o pérdida del apetito.
  • Cambios en el color de la piel (ictericia) en casos más graves.

Factores de riesgo que debes tener en cuenta

Algunos elementos aumentan la probabilidad de desarrollar hígado graso:

  • Sobrepeso u obesidad abdominal.
  • Diabetes tipo 2 o resistencia a la insulina.
  • Colesterol o triglicéridos elevados.
  • Sedentarismo.
  • Alimentación rica en azúcares y grasas saturadas.
  • Consumo excesivo de alcohol.

¿Cómo prevenir el hígado graso?

La buena noticia es que la enfermedad del hígado graso puede prevenirse e incluso revertirse en sus etapas iniciales si se toman medidas adecuadas. Aquí te dejamos algunas recomendaciones:

1. Mejora tu alimentación

Evitar alimentos ultraprocesados, frituras y bebidas azucaradas es clave. Se recomienda:

  • Aumentar el consumo de frutas y verduras frescas.
  • Incorporar legumbres, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva.
  • Reducir el consumo de carnes rojas y embutidos.

Además, ten presente que existen algunas frutas no recomendadas para el hígado graso cuando se consumen en exceso. Frutas como el plátano, las uvas o los mangos, por su alto contenido de fructosa. No se trata de eliminarlas, sino de consumirlas con moderación y dentro de un plan alimenticio balanceado.

2. Mantente activo

El ejercicio regular no solo ayuda a mantener un peso saludable, sino que disminuye la acumulación de grasa hepática. Basta con 30 minutos diarios de actividad física moderada para notar beneficios.

3. Controla tus niveles

Chequeos médicos regulares para controlar la glicemia, el colesterol y la presión arterial te permitirán detectar posibles factores de riesgo antes de que deriven en un problema mayor.

El diagnóstico oportuno marca la diferencia

La enfermedad del hígado graso puede detectarse a través de exámenes de sangre y ecografías abdominales. En Clínica Maitenes Achs Salud, contamos con profesionales especializados en gastroenterología que pueden orientarte en la prevención y tratamiento de esta condición.

El hígado graso no debe tomarse a la ligera. Aunque no siempre presenta síntomas, sus consecuencias pueden ser graves si no se trata a tiempo. Mantener un estilo de vida saludable, con una alimentación equilibrada y actividad física regular, es la mejor forma de prevenirlo.

¿Tienes dudas o necesitas una evaluación? Agenda tu hora con nuestros especialistas en Clínica Maitenes Achs Salud y toma el control de tu salud hepática.